
Cada vez que hemos tomado una decisión sobre dónde y cómo trabajar, en el fondo estábamos tomando una decisión sobre personas. Sobre cuidarnos. Sobre estar mejor. Sobre seguir creciendo juntos.
El pasado 22 de octubre, estrenamos una nueva casa en Arisnova. Y lo hicimos rodeados de quienes hacen que este proyecto tenga sentido: el equipo que construye esto cada día, y las personas que nos acompañan desde fuera, algunas desde el primer día.


Desde que empezamos a planearlo tuvimos claro que no queríamos un acto de inauguración al uso. Queríamos construir un espacio y un momento para agradecer — a las personas, a los partners, a los amigos que nos han acompañado en este camino y que han hecho posible lo que somos hoy.
Y lo que se quedó flotando en la sala lo resumió mejor que cualquier discurso preparado: “Elegimos la forma que queremos dar a nuestros edificios. Después, ellos, nos dan forma a nosotros.”

Estamos enormemente agradecidos a todas las personas que nos acompañaron. Por vuestras palabras, por vuestro cariño y por recordarnos, una vez más, que los proyectos no los hacen las oficinas ni la tecnología: los hacen las personas.
Porque lo que hace que un lugar sea nuestro no son sus paredes, sino las personas que lo llenan. Por eso esto también es vuestro.


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